Terrorismo racista: de Torre Pacheco a Ceuta
Lo de Ceuta ayer no puede blanquearse de ninguna manera bajo la etiqueta de "disturbios" o "tensión". Hablamos de grupos organizados que salen a la calle a buscar a gente por su cara, por su apellido, por su forma de rezar; persiguiendo a quienes identifican como extranjeros, les destrozan los pocos refugios que tienen, queman sus cosas y encima le impiden a la Cruz Roja repartir comida y agua… Eso tiene un nombre compañeras periodistas y comunicadoras: terrorismo racista. No me importa si el código penal todavía no lo reconoce como tal. Políticamente es eso, sembrar miedo en una población entera, marcada por la raza, para echarla del territorio. Lo que vimos ayer es el pueblo respondiendo al llamamiento del diputado de Vox José María Figaredo, que tuvo la desvergüenza de llamar a "cazar uno a uno" a las personas migrantes. Un acto terrorista aireado en televisión sin ninguna censura. En esto son cómplices los medios de comunicación y las instituciones que permiten que un terrorista esté sentado en el Congreso pagado con nuestros impuestos. Ahí está el enlace, las denuncias acumuladas, la prueba de que no es un exabrupto: es un patrón, es una consigna política lanzada desde el escaño y amplificada sin vergüenza.