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Hugo Arellanes Antonio: Yo me nombro fotógrafo afromexicano

“Un suceso raro”, así es como Hugo Arellanes define su primer acercamiento con la fotografía. Es casi como una alusión al destino. Una cámara de segunda mano transformó la forma de pensar y habitar el mundo. No hubo marcha atrás. 

Sus arraigos están en el municipio de Cuajinicuilapa, en la región mejor conocida como la Costa Chica del Estado de Guerrero. En ese pueblo hay algo más que los recuerdos de sus primeros años de estudio, están sus padres, su tierra. Sobre todo, está el deseo de volver para vivir con tranquilidad. 

A falta de políticas culturales efectivas, y de una inversión eficiente para el desarrollo de talentos artísticos locales, Hugo aprendió la técnica fotográfica en un cibercafé y participando en los talleres promovidos por el Padre Glynn en El Ciruelo, un pueblo afromexicano del Estado de Oaxaca. 

Su trabajo ha sido exhibido en diversos recintos de talla nacional e internacional. En el 2018, fue parte de la exposición “Africamericanos”, proyecto transmedia dirigido por Claudi Carreras, que reflexióno en torno a la construcción de los imaginarios alrededor de las personas afrodescendientes en América Latina. 

P: ¿Cómo te gusta ser nombrado? ¿Quién te gustaría ser en un futuro pensado a 5 años?

–Soy Hugo Arellanes. Soy un fotógrafo que está tratando de experimentar, que sigue buscando todavía qué es lo que quiere hacer con la fotografía, aunque ya tengo algunos avances, algunos apuntes, aún sigo pensando cómo usar usar la fotografía de manera más eficiente. ¡Uy! ¿quién quiero ser dentro de 5 años? Es una pregunta complicada, creo que la gente como yo –que se dedica al freelanceo– de pronto no se da el lujo de soñar tanto, porque pues como que entra uno en la comodidad entonces no, no planeó mucho a futuro, voy trabajando y voy viviendo como se va dando el día a día.

P: ¿En qué momento tú comienzas a nombrarte como fotógrafo y cómo es tu trayectoria para llegar a nombrarte fotógrafo? 

–La primera cámara que tuve me la regalaron mis papás, la compraron en el mercado. Un suceso bastante raro: un señor vendiendo cámaras llegó al puesto que teníamos en el mercado con mis papás  y mis papás compraron esa cámara y me la regalaron, entonces fue como el primer acercamiento a la fotografía ,después yo estuve haciendo pintura y grabado en el Centro Cultural Cimarrón y ahí mismo tomé mis primeros cursos de fotografía. Durante mucho tiempo estuve haciendo fotografías sobre la vida cotidiana pero, me costó mucho nombrarme fotógrafo porque justo,  cuando no tienes toda una documentación que avale que eres fotógrafo, te cuesta, entonces en algún momento, no recuerdo pero, estaba viendo memes en internet y decían que que para ser fotógrafo solo tenías que tener una tarjeta de presentación que dijera “fotógrafo”. Recuerdo que esa misma semana me puse a diseñar mi primera tarjeta que decía fotógrafo y, a partir de ese momento, en que diseñé la tarjeta y que decía ahí que yo era fotógrafo, me empecé a nombrar fotógrafo. Me la creí muchos años después, porque al principio lo adopté como parte de reírme de la vida y, muchos años después,  ya estando en Ciudad de México, viendo el valor que tenía el trabajo que yo estaba haciendo y yo mismo ya dándole un valor fue que me la creí.

P: ¿Qué es el taller Cimarrón?

– Es la apuesta por el arte que crea el Padre Glynn.  El padre Glynn es un párroco que estuvo en la comunidad del El Ciruelo durante muchos años a cargo de esa parroquia y que tenía la visión de que los niños se empoderaran y que, a partir del arte, descubrieran su afrodescendencia. En ese Centro Cultural  había talleres de todo tipo: de grabado, pintura, músicam estaban las clases para para el cibercafé, o sea de todo; de lectura, de danza pero, como que los 2 talleres que más sobresalían eran el de grabado y el de pintura. Cada fin de año escolar se hacían campamentos, así se les llamaban pero era una reunión de jóvenes en alguna comunidad donde se iban a dar los talleres de pintura y grabado. Entonces para mí ese fue un espacio súper importante, porque aprendí mis primeras cosas sobre arte. Lo primero que aprendí fue de fotografía, de pintura, o sea conozco muchos pintores y muchas técnicas, como acrílico, óleo, litografía, esas cosas fueron las cosas que aprendí ahí en el Centro Cultural Cimarrón.

Siempre he pensado que la vida me  ha traído hasta donde estoy. Cuando yo estaba en la prepa, el estado de Oaxaca organizaba un concurso de pintura a nivel estatal que se llamaba “Rayos de sol”, y se me hizo súper raro que maestros del Estado de Oaxaca vinieran a aplicar, pues nos dieron la oportunidad de participar en este concurso. Recuerdo que fue una tarde, nos llevaron todo el material para pintar: pintamos, entregamos nuestros cuadros y se los llevaron, y después resulté ganador del tercer lugar de ese concurso de pintura, eso me dio la oportunidad de conocer al Padre Glynn y después poder viajar a El Ciruelo constantemente a los talleres, porque el padre se hizo amigo de mis papás y eso me daba  más libertad de ir. Y sí, el pasaje era un factor porque recuerdo que, en algún momento, hasta me quedaba en la desviación y de la desviación al Ciruelo son como 3 km y me los caminaba para poder venir otra vez.

P: Si te tocara hablar de la historia de la fotografía en Cuajinicuilapa, ¿Qué dirías al respecto?

– Hay muchos fotógrafos, de hecho- este no es un fotógrafo- pero, por ejemplo, había un señor que se dedicaba a hacer los rótulos en el pueblo que ahí sí recuerdo que cuando salíamos de la primaria y veíamos a este muchacho haciendo rótulos nosotres nos quedábamos todo el tiempo que él estaba pintando, ahí mirando, porque estaba poniendo una imagen y porque aparte, dibujaba cosas con los rótulos. Para nosotres eso era impresionante, y de fotógrafos, pues ya estaban los fotógrafos de la iglesia, los fotógrafos de los eventos sociales, de los cuales pues yo admiraba mucho porque pues veía sus cámaras y aparte, ver que en un solo tiro, eso yo todavía lo envidio: que en un solo tiro era como de click y ya, se seguían al siguiente. Tienen un ojo bastante entrenado y, en la actualidad, pues ya hay muchos más jóvenes que están haciendo fotografía, te mencionaba ahorita a Carlos Reyes  que es un chavo que ha registrado todas las fiestas de Cuaji en los últimos años y que  tiene un gran ojo y que, aparte, se compró su equipo y solo se dedica a hacer fotografías para cubrir el contenido de su página. Entonces sí, o sea, la historia de fotógrafos se va haciendo más y más grande.

P: ¿Solamente te nombras como fotógrafo o si te gusta que te nombren,  tal cual, con todos los demás apellidos: fotógrafo afromexicano antirracista?

Yo me nombro fotógrafo afromexicano y eso sí lo he puesto, me gusta políticamente, me gusta que se nombre así porque, por ejemplo, cuando expuse en el Centro de la Imagen, mi primera pregunta ahí al Centro de la Imagen fue “¿ha expuesto algún afromexicano alguna vez aquí?” porque aparte el concepto se acababa de construir unos años atrás, entonces no había alguien que se nombrara afromexicano dentro del Centro de la Imagen, que dijera “soy el primer afromexicano” quizás una persona afro pero que no sabe, no conocía el concepto afromexicano, quizás ya había expuesto alguna vez pero, nadie que se nombrara, entonces en esta dinámica política si me gusta nombrarme afromexicano.

P: ¿Cuál es el concepto de afrodescendencia que tú quieres narrar a través de tu práctica fotográfica?

–Yo lo que quiero narrar es una afrodescendencia politizada, eso es lo que me gustaría narrar y que se plasme en los que fotografíe, o sea,  que cada vez que alguien vea una de mis imágenes piense en política y no en política partidista, sino en una política social en la que nos pensemos. Algo que trató mucho de hacer a partir de la imagen, es evitar la folclorización,por ejemplo, desde hace mucho ya no fotografío fiestas y no es que no me gusten las fiestas, obvio me encantan, pero, por ejemplo, hay 100 fotógrafos más fotografiando las fiestas de mi pueblo entonces, es como de ¿por por qué voy a seguir haciendo lo que están haciendo 100 personas más?  cuando puedo estar reflexionando acerca de cómo politizar la imagen, como te decía, tengo muy pocos referentes de cómo hacerlo, esto es paso a pasito, o sea, mientras lo estoy investigando voy viendo cómo añadirlo a mi práctica fotográfica. Ver cuáles son como esos aspectos poco abordados de la formación a través de la fotografía y de la imagen que no sean solamente las fiestas, por ejemplo, la forma en la que hemos resistido: nuestras prácticas de salud, nuestras prácticas de organización y las prácticas de seguridad que se dan al interior de los barrios, todavía no se ha abordado así como de manera tan firme, entonces como que sí, hay muchas cosas que todavía nos cuesta abordarlas porque no sabemos por dónde.  Por ejemplo, hace algunos años vino una fotógrafa, no recuerdo si era europea, y fue a fotografiar las prácticas de curandería en la costa. Después de eso, obviamente le puse más atención a estas prácticas y estaba tratando también de registrarlas pero pues justo, a veces nosotres estamos tan ensimismados y se nos olvida que hay otras cosas dentro de nuestra cotidianidad que son importantes.

P: ¿Cuáles son las posibilidades de crear? Es decir, porque a veces se tiene la idea de que en cuanto te nombras afro tu única narrativa va a ser la negritud, el folklore, entonces ¿Cómo ha sido tu proceso de exploración al nombrarte afromexicano? ¿Qué es lo que te interesa a ti?

A mí me interesa mucho el combate del racismo desde la imagen pero, justo esto no ha limitado mi creatividad, de pronto yo puedo estar fotografiando un perro, una piedra, una hoja, cualquier cosa, mientras me parezca atractivo visualmente yo los fotografío. Ahora, lo que expongo si mayormente tiene que ver con poblaciones y personas afrodescendientes,  porque como ya dije, me interesa el combate al racismo. Algún día espero hacer algo más lúdico cuando el racismo vaya cediendo no sé un poquito, pues quizás ya fotografiar luces, sombras, plantas, otras cosas, porque recuerdo que de más chico, cuando estaba aprendiendo, me gustaban mucho fotos que son muy contemplativas. Entonces eso me gustaría estar haciendo en algún momento, y no tanto dándole difusión a cómo combatir el racismo desde la imagen.

P: ¿Cómo se combate el racismo desde la imagen? 

-Juan Joaquín Barrientos, que es de mis autores favoritos, escribió un texto que se llama “La colonialidad del ver” y después él dio un un taller sobre qué significa la colonialidad del verbo y a mitad del taller dijo una frase que para mí marca un antes y un después: ver es colonizar y ver es descolonizar, Entonces, él explica cómo desde la mirada colonizamos al otro cuando le ponemos prejuicios, estereotipos,  asignamos valores a ciertas cosas: estamos colonizando, estamos estereotipando, ensortijando a partir de la mirada y entonces, él mismo dice que si podemos colonizar con la mirada, también podemos descolonizar con la mirada. Cuando él cierra con la frase diciendo “ver es descolonizar” pues eso es: quitar todos estos estereotipos, juicios de valor acerca de lo que estamos viendo.

Yo desde hace mucho tiempo lo que hago con la fotografía, justo es eso, tratar de quitar estereotipos que giran alrededor de las poblaciones y personas afrodescendientes. Para mí eso ha sido una tarea bastante complicada, porque tampoco en México tenemos tantos referentes de cómo hacerlo. Hay muchos textos que hablan sobre descolonizar la mirada pero, también se quedan en textos muy complejos que luego no se logran aterrizar tan fácilmente a la realidad. Yo, desde desde lo poco que voy aprendiendo de cada autor y, a partir de mi interpretación, es como trato de trabajar eso y supongo que va funcionando porque pues he tenido buena aceptación en un contexto mexicano.

P: ¿Cuáles son esos estereotipos digamos como esas cosas que has limpiado alrededor de esa descolonización? 

Para empezar, alrededor de los sujetos afromexicanos gira el estereotipo de que son violentos, son sucios, son pobres, son ‘sexosos’, o sea,  hay un montón de cosas que están ahí. Por ejemplo, uno de los proyectos que siento que es de los que más me dio gusto dar a conocer fue cuando invité a a varias personas afrodescendientes a formar parte de un calendari, en el que primero se reconocieran como afrodescendientes y dijeran algo que estaban haciendo, entonces salieron músicos, políticos, psicólogos, bailarines y todos diciendo qué era lo que estaban aportando a la rama en la que estuvieran trabajando. El chiste de esto era decir que los afromexicanos también aportamos a la construcción del Estado nación porque siempre se ha negado nuestra presencia, entonces para mí era muy importante decir “aquí estamos y antes también lo estuvimos”.

P: ¿Cuál ha sido tu trabajo catártico?  ¿En qué año, en qué situación puedes decir “este trabajo me resultó catártico?

-Fue de 2018 que es el Calendario Huella Negra. Siento que que me dio esta posibilidad de asociar derechos humanos y fotografía pero, es hasta esta vez que logro hacer esa conjunción de decir “¡ah! se pueden defender derechos humanos a partir de la fotografía, se pueden enunciar estos derechos a partir de decir los afromexicanos aportamos en ciencia, educación, artes”. Para mí también, el darme cuenta de que se podía, al mismo tiempo que me dio una gran satisfacción, me dio también- como dice el tío de Peter Parker- una gran responsabilidad, porque ya no podía volver yo a hacer algo solo de manera lúdica, sin que yo estuviera pensando en reflexionar más allá de la imagen y decir “¿cómo va a funcionar en el mundo real si quitamos este estereotipo, si tratamos de fomentar que se quite? porque a pesar de que luego uno da un montón de charlas así, te vuelves a topar con personas a las que ya le diste a charla y siguen repitiendo cosas.

P: ¿Quién es Hugo cuando estás detrás de una cámara?

Una persona que trata de reflexionar y- aquí como una como una frase robada –alguien que está tratando de no llegar con vergüenza al futuro.

 P: ¿Cómo le damos seguimiento a tu trabajo?

– Para seguirme en redes estoy en Instagram como @arellaneshugo, en Facebook como Hugo Arellanes, ahí pueden ver un poco de las reflexiones que hago acerca de la imagen, pueden ver las fotografías que voy haciendo en el día a día. Mi Instagram luego es como de mi vida cotidiana, lo cual también está bien porque de pronto me pongo a pensar que ahora nos han inculcado tanto que tenemos que separar vida cotidiana con vida profesional, con vida artística,  con vida nocturna como que debemos ser 10 personas en uno. Yo honestamente, muchas de mis reflexiones las hago desde mi cotidianidad, desde lo que vivo cuando salgo al mercado, de lo que vivo cuando estoy en este sillón pensando,  desde cuando ando haciendo alguna chamba, desde ahí reflexiono porque justo, es el momento en el que tengo que tengo para pensar.

Una entrevista de Ana Hurtado

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