Pieles blancas
Blancas, amarillentas y rosadas
Ojos verdes y azules que esconden la maldad, la dichosa superioridad en su sangre que ha estado acabándonos
Se llevan el plátano, el oro
Ocupan el suelo a punta de bombas y construyen ciudades sobre nuestra tierra que se volvió roja
Aquí no hay cajones, lxs muertxs se entierran solxs
Y estalla
El zumbido corre por el Sur Global golpeando la brisa, el viento, las aves
Aturdidxs, mientras ellxs toman café con su leche blanca, que sabe a cal, y sus niñxs blancxs son empolvadxs por nuestra gente para ir a la escuela
Me pregunto si duermen, por qué acá no dormimos
Caminamos con los colchones sobre nuestros hombros. Un camino largo, y polvoriento se hace húmedo por nuestras lágrimas
¿A dónde iremos cuando nos quiten las esposas?
¿Qué techo habitaremos? Si nos han quemado la casa donde caben todos los géneros
Una mañana, él se para de frente, los medios no le cuestionan, dice que se va a adueñar de todo lo que le pertenece, es tan chiquito pero tiene mucho poder, sus años no están llenos de sabiduría, ese hombre forastero en tierra ajena, ni siquiera la conoce. Su lengua está hinchada de tanta maldad que vocifera.
Pieles blancas, zocatas, llenas de vidas tristes, que en su frustración, buscando lo que ni ellxs saben que se les ha perdido, no nos dejan vivir en paz, ni siquiera en el Norte.
Ese hueco grande, intergeneracional, no lo van a poder saciar, les va a tocar apuntarse a ustedes mismxs, y presionar el gatillo.
Y una noche, en los días que traen los años y meses, entre segundos caerán sobre la sangre que han derramado, porque sus cuerpos, ya huelen a muerto colonos, y en su espíritu no hay otra vida, los goleros se saciaran ese día
Pieles blancas que promulgan la superioridad, una mañana su propio filo nos hará justicia, y ustedes morirán de hambre.
Un poema de Betty Zambrano Zabaleta